El oro de 22 quilates contiene cerca de 917 milésimas de oro puro; es decir, 91.7%, es muy cercano al oro “puro”, lo que le da un color dorado muy intenso y profundo.
Esta proporción de oro lo hace muy maleable y blando, lo que favorece técnicas artesanales tradicionales como el chapado, grabado, filigrana, etc.

Uso comercial habitual:
- Joyería tradicional, piezas ornamentales grandes, orfebrería étnica o cultural, donde se valoran grosor, brillo y densidad.
- Objetos decorativos, monedas, medallas, piezas de herencia, collares y ornamentos festivos.
Oriente Medio y la preferencia por los 22 quilates1
En Oriente Medio, si bien el oro puro goza de gran respeto, existe una notable tendencia hacia el oro de 22 quilates. Este grado, que contiene aproximadamente un 91,7 % de oro puro, ofrece un equilibrio interesante entre la riqueza del oro y una durabilidad ligeramente superior a la del oro de 24 quilates. Las joyas de boda y los adornos tradicionales de esta región suelen incluir este grado de oro, apreciado por su intenso color amarillo y su valor intrínseco. Es un símbolo de riqueza y estatus social, integrado en el tejido cultural de las celebraciones y los intercambios.
Es importante destacar que, si bien el oro de 24 quilates es muy apreciado por su pureza y valor simbólico en estas culturas, su extrema maleabilidad lo hace menos adecuado para la elaboración de joyería intrincada o para un uso diario intensivo. Por lo tanto, incluso en estas regiones, aleaciones como la de 22 quilates se utilizan a menudo para piezas de joyería, manteniendo un alto contenido de oro.
Fuente *1: https://www.goldmarket.fr/es/%C2%BFQu%C3%A9-pa%C3%ADses-son-los-m%C3%A1s-populares-para-las-joyas-de-oro-de-24-quilates/?srsltid=AfmBOoqsif4Ja0c-XGCEMPiFiaW5RVKXqUzCWOXG1Vv9yQXwcbxq4B2F
Ventajas:
- Belleza intensa, tono “rico” que se acerca al oro puro.
- Excelente maleabilidad para trabajar, ideal para técnicas tradicionales, grabado y piezas artesanales.
- atractivo para piezas de tradición, herencia, valor simbólico.
Limitaciones:
- Muy blando: se raya, deforma o pierde forma con facilidad, poco práctico para joyas de uso cotidiano.
- Requiere mantenimiento cuidadoso.
- En piezas finas, engastes o con piedras puede no ser recomendable.
- Precio elevado por gramo.
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